lunes, 10 de mayo de 2010

CHARLANDO CON EL TECHO

Tirado en la cama, con la mirada perdida, analizo que fue lo que pasó, que razones me llevaron a…
-Eu! Vos! ¿Qué estás haciendo?.
-Trato de escribir algo, no me jodas.
-Pero, ¿qué escribís?
-Trato de plasmar algunas cosas que me pasan, siempre escribo cuando me pasa algo.
-Si, eso lo sé… no es la primera vez que te veo hacerlo.
-¿Vos qué sabés? Sos solo un techo.
-Puede ser que sea solo un techo, pero si hay algo de lo que si sé es sobre vos. Desde que me construyeron que lo único que hago es mirarte. Alguna que otra vez venís con alguien, pero con lo celoso que sos de tu cuarto eso no es muy seguido. Por lo que la única que me queda es mirarte a vos.
-Tenés razón, no me gusta que la gente entre acá. Tengo demasiado de mí dando vueltas como para que lo vea cualquiera. De todas formas, ¿a qué viene todo este interrogatorio? Hace años que duermo abajo tuyo y jamás me dirigiste la palabra.
-Lo que pasa es que me agoté de verte canalizar tus problemas a través de la escritura, o de las pelotudeces del facebook, o cualquier otra cosa, cuando ambos sabemos que la posta es charlar con alguien.
-¿Y qué te hace pensar que algo que no hablo ni con mis amigos ni con mis viejos voy a venir a charlarlo con un techo?
-Y… ya estamos hablando.
-Pero puedo dejar de hablar ya mismo si quiero.
-Y así y todo seguís hablando. ¿Por qué no tratas aunque sea? En una de esas te sirve.
-Que se yo… ¿por qué te importa tanto lo que me pasa?
-Porque sos la única persona que conozco…mi mundo se reduce a mirarte mientras estas acá.
-Que vida de mierda que tenés entonces.
-Tan de mierda como la de cualquier techo. Pero no te desvíes… contame que te tiene con esa cara.
-A ver… ¿alguna vez te sentiste como un idiota?
-Soy un techo, no pretendas que haya sentido lo mismo que vos.
-Bueno, lo que siento es que nada de lo que hago tiene sentido. Analizo las cosas, las pienso, les doy mil vueltas, pienso cada detalle antes de hacer algo. Cuando decido que lo que analicé es factible, o me va a llevar a un buen resultado lo aplico. Pero últimamente la realidad me está sopapeando la cara a golpes. Las cosas que deberían darme bien me salen al revés.
-¿Y no se te ocurrió pensar que tal vez no tenés que pensar tanto?
-¿Vos decís dejarme llevar?¿Ser más impulsivo?
-Algo así.
-Mi gran problema es que soy muy impulsivo.
-¿Me estás tomando las tejas? Me acabas de decir que pensás mucho antes de hacer las cosas. Decidite.
-Soy muy impulsivo, eso es de toda la vida, y gracias a esa impulsividad me estaba mandando las mil y una. Entonces decidí empezar a tomarme todo con más calma, pensar antes de actuar, etcétera, etcétera…pero de vez en cuando se me escapan cosas, y arruino todo. Y otras veces me pasa al revés, por no dejarme llevar y analizar de más termino cagándola igual.
-Deberías encontrar algún tipo de equilibrio.
-Para vos es fácil, tenés cuatro paredes que te sostienen.
-¿Y vos no tenés nada que te sostenga? Soy techo pero no boludo. Estás lleno de amigos, tu familia, y gente que a la primera que pidas sabes que van a estar.
-Si me conocieras tanto como decís sabrías que eso no es una opción.
-Sé que no te gusta hablar con nadie de lo que te pasa. Y me parece que es una pelotudez de tu parte.
-Ehhh…no bardees.
-Bueno…alguien tiene que decírtelo. Te voy a decir donde radica tu mayor problema: vos pensás que sos el único que pasa por las situaciones en las que estás. Estas tan metido en vos mismo que te olvidás que el resto también puede haber vivido todo esto antes que vos, y que puede ser que tengan algún que otro buen consejo para darte….¿qué estás escribiendo?
-Esto que estamos charlando.
-¿No te parece que quedás medio loco si la gente se entera que estás hablando con tu techo?
-Después de la cantidad de cosas sin sentido que me pasaron creeme que lo de hablar con el techo tiene bastante sentido.
-Si vos decís…

lunes, 16 de noviembre de 2009

FUEGO

Cual Quijote que persigue a su Dulcinea
Lucho contra gigantes ficticios
Y vientos de mentira
Que me impiden alcanzarte
Las paredes de acero se levantan ante mi
Y el aviso "NO PASARAS" se lee a quilómetros
El puente está levantado
Y los molinos de fuego de tu corazón
Apuntan sus llamas hacia mi
Y el fuego de sus aspas amenaza
Con hacerme desistir
Y es claro que la orden solo pudo venir
De ese mismo lugar,
Tan custodiado como el mayor de los tesoros
Y tan acogedor como las mismas nubes.
Sin embargo es ese mismo fuego el que me alienta,
El que sin darse cuenta aviva mis ganas de pasar,
De entrar a ese cuarto que está reservado hace tiempo.
Hay pocas cosas por las que vale la pena luchar
Pero cuando se las encuentra hay que darlo todo,
Todo hasta no poder dar más, y aún asi,
Dar un poco más.
El que busca no encuentra nada,
Es la suerte la que encuentra por uno,
Y en el momento menos esperado y oportuno
Nos sorprende con algo nuevo, algo que nos
Roba el sueño, y nos complica la existencia,
Existencia que sin el algo inesperado sería tan inútil
Como el deseo profundo sin la acción,
Como el artista sin ideas.
Alguien me dijo que la perseverancia lo puede todo,
Incluso apagar el fuego.

sábado, 3 de octubre de 2009

INCONCLUSO

Tuve muchas. Tal vez demasiadas. Algunos inútiles dicen que soy adicto, que tengo un problema con ellas. Pero no entienden nada. Yo nací para esto, y no para otra cosa, como creí toda mi vida. Y dejen de decir que son conflictos no arreglados con mi mamá, la pobre no tiene nada que ver. Si me habrá cuidado mamá, se desvivía por mí. Yo era su nene, su cosita, su corazón. Pobre mamá. De todas formas no cualquier aguanta un cáncer de hígado tantos años, pero la quimio la terminó de destruir. De todas formas, suerte que no está viva para ver esto que está pasando. No lo soportaría, era tan delicada y frágil ella. Como decía, tuve muchas. Pero nada como la primera. Siempre hay cierta magia alrededor de las primeras veces; la primera comunión, la primera cita, el primer beso, la primera relación sexual...siempre es diferente. No se ustedes, pero yo recuerdo la primera vez como si hubiera sido ayer, cada detalle, cada sonido, cada visión, cada momento, irrepetible. Lo extraño es que no recuerdo su nombre. Estoy seguro de que era algo terminado con "ina"...Romina, Carina, Agustina...Agustina...ese era el nombre. La conocí una noche en un bar de Libertador. No era la gran cosa, cuerpo dentro de todo normal, la cara tampoco era un gran lujo, pero bien lo dijo el sabio: "Para el hambre no hay pan duro". Y me acerque a hablarle nomás. Era simpática. Rápidamente encontramos varios puntos en común para charlar, música sobre todo. Es increíble como la música conecta a la gente. Trago va, trago viene, nos empezamos a poner lo que se dice alegres, y antes de darme cuenta ya estábamos charlando de temas no tan inocentes. Y así, sin tantas vueltas le di un beso. Primero fue uno de prueba. Uno no se tira a la pileta sin estar seguro de que abajo hay agua. Como ella respondió de igual manera me jugué e intenté nuevamente, pero esta vez fue más agresivo. Y no noté quejas al respecto. Tengo que admitirlo, no soy un gran besador, pero ella era diez veces peor. En fin, a medida que aumentaba la pasión, yo pensaba a mil por hora en algún lugar cercano donde pudiéramos conocernos "más a fondo". No se me ocurría nada. No me ubicaba por la zona. Y creo que ella debe haberse dado cuenta que estaba pensando en eso, porque repentinamente cortó el beso y se levantó, haciéndome señas para que la siguiera. Digamos que entre el alcohol consumido y la excitación del momento yo no estaba del todo conciente, así que sin titubear la seguí. Me llevó a través de un pasillo que iba hacia la parte trasera del bar, al final del cual había una puertita que daba al callejón del fondo. No había nada más que un conteiner para basura, algunas bolsas desparramadas por ahí y una bicicleta toda oxidada apoyada contra la pared frente a la puerta. Una vez allí ella se abalanzó sobre mí, y sin darme tiempo a nada empezó a acariciarme frenéticamente, de una forma lindante a la violencia. Yo me dejé llevar un poco hasta que entendí como venía la mano. Le excitaba el forcejeo, la lucha, la agresividad. Y no sé porqué, pero me gustaba. Hasta que ella me pidió que la acogotara. Primero le sonreí picaronamente, dando por sentado que había entendido su chiste. Pero un minuto más tarde volvió a pedírmelo, y esta vez me miró fijo a los ojos, sosteniéndome la mirada, aseverando lo que había dicho con su mirada. Me quedé como helado, no sabía qué hacer, nunca me había pasado algo así. Con mucho temor subí mis manos hacia su cuello, y suavemente aplique algo de presión. Pero me insistió en que lo hiciera más fuerte. A medida en que aumentaba la presión ella parecía aumentar su goce. No sé porqué, pero de golpe empecé a sentir una extraña corriente de adrenalina por el cuerpo. No era excitación sexual, era otra cosa, algo diferente, algo que de a poco me hizo aumentar la fuerza sobre su débil y sedoso cuello. Puedo ver en mi memoria el momento exacto en que su expresión pasó del placer a la preocupación a medida que sentía la presión sobre su cuello, para luego pasar al terror absoluto. Intentó articular alguna palabra de queja, tal vez de socorro, pero ya era tarde. Yo me encontraba ensimismado en mis propios pensamientos...o mejor sería llamarlos no-pensamientos, ya que mi mente se encontraba en blanco, cegada por esa sensación de adrenalina que recorría cada centímetro cúbico de mi sangre. Tampoco pudo luchar físicamente, ya que la posición a la que habíamos llegado previamente le disminuía los movimientos hasta casi anularlos a menos que yo me alejara, cosa que no iba a suceder. Y de golpe, nada. Quietud. No más gemidos, ni forcejeos, ni expresiones. Nada. Fue en cierto modo decepcionante, pero ese sentimiento fue rápidamente reemplazado por otro que todavía no había hecho aparición. Miedo. Me di cuenta de lo que había hecho. Había asesinado a una persona. ¿Qué pensaría mamá cuando se enterara? Y suerte que papá ya está en algún lado mejor, sino no se que podría sucederme. Esa no era la educación cristiana que tanto se habían esforzado en pagar cuando era niño. Esos no eran los valores que me habían inculcado en casa. Pero no era momento de lamentarse. Lo hecho. hecho está dicen algunos. Y razón no les falta. Tenía que pensar rápido. ¿Me había visto alguien en el bar con ella? ¿Me habían visto cruzar el pasillo siguiéndola? Era poco probable. Yo nunca fui de esas personas que atraen la atención al pasar, y tampoco busqué hacerlo en ningún momento. Eso me llevó a convertirme en una persona de muy bajo perfil. Uno podría pasar horas sentado al lado mío y no darse cuenta. Lo que me preocupaba era que la hubieran visto a ella. Aunque tampoco podría decirse que llamara mucho la atención. Como dije anteriormente, no era la gran cosa. De pronto todo se volvió claro. Tapé el cadáver con algunas bolsas de basura que andaban dando vueltas por ahí, metí las manos en mis bolsillos y empecé a alejarme lentamente por el callejón, hasta llegar a la calle principal donde me uní al resto de los peatones como si fuera uno más de todos ellos. Yo no vivía muy lejos de allí, por lo que en quince minutos estaba abriendo la puerta de mi casa. Mi cabeza seguía girando en torno a lo sucedido momentos atrás en ese callejón escondido del mundo. Y así estuve toda la noche. Apenas cerraba los ojos revivía en mi cabeza cada segundo, cada suspiro, cada movimiento, y trataba de revivir esa sensación. Pero no podía. A pesar de retener en mi mente hasta el más ínfimo detalle, no podía sentir lo mismo. Tenía un vago sabor de ese sentimiento en mi cuerpo cada vez que lo recordaba, pero no era lo mismo. Era solo un dejo de aquello que me había recorrido cada célula del cuerpo. Cuando el sol finalmente se hizo presente a través de la ventana me decidí a levantarme. Prendí la televisión para ver si nombraban algo al respecto sobre mi "pequeña travesura" nocturna. En uno de los noticieros solo hicieron mención del hallazgo del cuerpo de una prostituta en un callejón. La policía casi aseguraba que se había tratado de un intento de robo, y no le dieron mayor importancia. Mientras tanto yo seguía con mi frustración. Había experimentado algo único y no veía la forma de recuperarlo. Así estuve las semanas siguientes. Me sentía perdido. Pero había una idea, una idea que había nacido como un chiste, pero a medida que pasaba el tiempo ese chiste había ido tomando importancia en mi cabeza. Tenía que hacerlo de nuevo. Debía sentir nuevamente, me volvería loco de no hacerlo. Y así fue como empecé a planear la segunda, y la tercera, y la cuarta. Poco a poco iba perfeccionándome. El modo de operar era prácticamente el mismo con cada nueva compañera. Encontraba un bar en una zona no muy concurrida y en lo posible de aspecto más bien oscuro. Mientras más tenue fueran las luces, mejor. Una vez adentro era todo bastante simple. Nunca falta en este tipo de sitios aquella mujer que busca matar las penas con algunos tragos. No quieren llamar la atención, no quieren hacer nada, simplemente quieren olvidar en soledad. Lo mejor de todo es que generalmente buscan un lugar alejado de sus respectivas casas, lo único que necesitan es cruzarse con algún inoportuno conocido que les arruine la noche de melancolía. Este tipo de mujeres ubicaban el centro de mi búsqueda. No siempre tenía suerte en encontrarlas, pero si lo lograba era prácticamente imposible que no llegara hasta el final del plan. El método que utilizaba era siempre el mismo. Me acercaba sutilmente y como quien no quiere la cosa le preguntaba la hora, o si tenía fuego (a pesar de que siempre me pareció despreciable el acto de fumar), empezábamos a charlar y una cosa llevaba a la otra. Como generalmente estas señoritas se encontraban con su autoestima muy por debajo de lo normal era fácil dirigir la conversación hacia los lugares que me interesaban, así como intentar aproximarme lentamente sin que ella se opusiera. Era fácil ejercer cierto dominio mental sobre ellas. Luego de eso llegar a la pasión era cuestión de gravedad, caía por su propio peso. Y los noticieros seguían haciendo escasa alusión a estos hechos. Un asesinato por aquí, otro por allá, en fin, las cosas que hacían a todos los días, nada extraño. Eso sí, yo me aseguraba de dejar pasar cierto tiempo entre un hecho y el otro, y jamás repetía el lugar. Es más, los buscaba lo más separados posibles. Tampoco soy un idiota. También tomaba otros tipos de precauciones, tales como empezar a usar guantes, cambiarme un poco el aspecto cuando iba a estos antros, evitar llamar la atención de cualquier manera posible, y varias cosas más que fui aprendiendo a medida que avanzaba en mi vicio. Pero no todo es color de rosa. De a poco y cada vez en mayor medida me fui dando cuenta del grado de dependencia que tenía para con esta sensación que me producía el asesinato de estas desgraciadas. Me di cuenta que necesitaba más, y empecé a hacerlo cada vez más seguido. Era como la cocaína es al cocainómano, o la nicotina al fumador. Ese nivel de adicción tenía yo. Ya no era algo que pudiera controlar, simplemente había tomado total control sobre mi persona y me dejaba llevar por él.

martes, 14 de abril de 2009

STRANGE FEELING

hacia rato que no me sucedia...y asi, sin previo aviso sucede...sentimiento extraño...ya te voy a dar un nombre, probablemente sea el mismo nombre que se te da desde el comienzo de los tiempos, pero que adopta la forma de su portador...ya te voy a nombrar...malditas las neuronas que te retienen dentro de mi cabeza...malditas!

MAYBE

Tal vez...tal vez vengas y me hagas oir eso que tanto ansio, eso que podria sacarme de la incertidumbre en la que me encuentro sumergido...pero no, ¿para que seguir soñando cuando se perfectamente que no es el tiempo ni el lugar? ¿para que seguir fantaseando sobre imposibles cuando me han dicho que no va a pasar? ¿para que seguir escuchando esa pequeña pero molesta voz de esperanza que me hace seguir dandole vueltas al asunto? Y sin embargo, es esa esperanza la que me anima, la que me dice que si, que va a suceder, tal vez no ahora, ni mañana, ni pasado...pero si algun dia, y es esa misma voz la que me hace aguantar, la que me hace controlar mis impulsos casi animales que me obligan a decir cosas que se que arruinarian todo...tal vez...tal vez siga aguantando, es solo cuestion de esperar...y no dejarme dominar por esos impulsos traidores.

TIME, THE PUPPETMASTER

Tiempo, maldito titiritero que nos maneja como se le da la gana, nos apresura cuando necesitamos espacio, y cuando esperamos con ansias algo lo retrasa indefinidamente. Nos vuelve locos, nos atormenta, nos da vueltas, nos goza y nos consume. Pero son contadas las veces en las cuales juega a nuestro favor, y si lo hace es por puro capricho, tal vez nos da unos segundos de animo para luego robarlos nuevamente...tiempo...maldito bastardo que juega con nosotros, míseros títeres de carne y hueso, sujetos a sus reglas y caprichos...maldito.

EQUILIBRIUM

Y asi, dentro de la oscuridad de la incertidumbre en la que me encontraba sumergido, de la nada aparece el jóven haz de luz del descubrimiento. Descubrir exactamente que lo que buscaba no es lo que necesito, que sin darme cuenta habia encontrado el equilibrio que añoraba, equilibrui que estuvo todo este tiempo frente a mi y lo ignoré solo por seguir esa estúpida utopía en la cual creía que se hallaba. No era una cuestión de nombres, ni títulos, solo se trataba de abrir los ojos, mirar más allá de mi mismo, dejar de ser egoísta y lograr el equilibrio que buscaba...equilibrio, felicidad, llamenle como quieran...creo que finalmente lo encontre...