
Asesino. NO. El prefería que lo llamaran artista. Los asesino eran algo muy vulgar como para llevar su mismo título. No se podía comparar su genialidad con un simple hombre que disparaba un arma y mataba a alguien. El no mataba a sus víctimas. Es más, él notenía víctimas. Según él eran colaboradores de su arte. Solo que no les preguntaba si querían ser sus colaboradores. ¿Como podría alguien negarse a formar parte de su arte? Sus obras eran la perfección en su más pura escencia. No tenían nada de reprochables. Ni un solo defecto. Y había ignorantes que se animaban a llamarlo bárbaro, loco, insano, demente. Pero era un genio, y como la mayoría de los genios, incomprendido. El mundo no estaba preparado para su arte. Había nacido en el tiempo equivocado. Y ahora se animaban a dcir que era un asesino. Ya estaba harto de repetir que no era ningún asesino. Igual lo peor de todo no era eso. Lo que más le enfurecía era que los únicos que podían apreciar sus obras eran los forenses. Malditos ignorantes. Lo único que habían hecho había sido ver su obra maestra con un profundo asco y luego la habían desarmado, destrozado, despedazado. No lo habían dejado ni siquiera fotografiarla. Su obra ahora estaba hecha añicos, distribuida en varios ataúdes...

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